Este pabellón está constituido por cuatro pisos, cada uno de los cuales se corresponde con un nivel de encarnación de las obras. Cada nivel contiene su propio orden de inclusividad categórica, que determina la manera en la que las obras y sus sucesivas subdivisiones se incluyen unas dentro de otras como si fueran estructuras subatómicas o intracelulares. Los pisos se comunican entre ellos por derivación jerárquica descendiente: cada nivel es un reflejo del que tiene por encima, una equivalencia del mismo pero en otro plano de encarnación. Arriba de todo está el Piso de las Emanaciones, en donde las obras existen como ideas virtuales, abstractas y autónomas. Un nivel por debajo está el Piso de la Creación, en donde las obras existen en su concreción disiplinar: composición musical, texto, registro sonoro, instrucciones de acciones, dibujo, fotografía, pintura mural, collage escultórico, etc. Todavía un nivel más por debajo está el Piso de las Formaciones, en donde las obras ya existen en su encarnación material, objetual y comercializable como productos tangibles: discos físicos, ediciones impresas, pinturas originales, etc. Y por debajo de todo, en la planta baja está el Piso de las Interacciones, en donde las obras existen en función de cómo se relacionan con el devenir fluctuante de la realidad cotidiana: presentaciones, conciertos, exposiciones, performances, reseñas o entrevistas en publicaciones físicas o digitales. ->PDF<-