El pasado lunes 22 de octubre de 2018, entraron a robar en el Coagularium y se llevaron una serie de objetos electrónicos. Más allá de su valor económico, había dos de estos objetos que contenían archivos relativos a mi propia obra: el sintetizador Korg Electribe EMX-1 (con número de serie EMZ-1(21)0002529) y el disco duro de 1 Terabite (con número de serie 27QFT9HZT3FB).

El sintetizador contenía todos los “patterns” que permitían ejecutar todas las canciones de Coàgul en directo (programados a lo largo de los últimos 9 años), sin los cuales nunca se podrán volver a tocar esas canciones exactamente tal y como eran originalmente. Con la finalidad poco probable de encontrar este instrumento en plataformas de compra-venta tipo Wallapop o rastros, ya se ha corrido la voz a través de distintos posts en Facebook, Twitter e Instagram. En caso de encontrarlo, lo más adecuado sería hacérmelo saber y yo ya me encargaría de realizar las gestiones pertinentes.

Por otro lado, el disco duro contenía una inconmensurable cantidad de archivos que constituiría casi la totalidad de mi obra. Algunos de estos materiales se conservan en otros lugares: todos los discos publicados están en Bandcamp, así como gran cantidad de obra gráfica y fotografías/vídeos de la misma se encuentran en plataformas como Tumblr o Facebook. La mayoría de lo que se conserva es el producto final, pero no los materiales del proceso. Estos materiales procesuales eran muy importantes para mí, por un lado por su potencial como material base sujeto de convertirse en nueva obra mediante su transformación, y por el otro, por constituir una parte fundamental del material desglosado que tenía intención de ordenar y clasificar en este exhaustivo archivo que es el proyecto al que llamo «El Palacio de la Memoria», que a su tiempo aspira a poder ser de utilidad académica en el futuro. De la mayor parte la obra gráfica conservo su versión original en sus soportes físicos, como papel o tela, que siempre son re-escaneables. Pero por ejemplo en el caso de los murales, la mayoría de los cuales eran obras efímeras que solo se conservaban mediante su registro fotográfico, se ha perdido todo (excepto lo que hay en internet a baja resolución). En ese disco duro también había otro tipo de materiales que sólo existían ahí dentro y que se han perdido definitivamente por los siglos de los siglos, como grabaciones inéditas, textos, fotografías personales, vídeos de conciertos grabados con mi propia cámara, o grabaciones de campo que aunque también personales (y tener un alto valor emocional) siempre tenían potencial para convertirse en obra.

Con la finalidad de subsanar en la medida de lo posible toda esta pérdida de capital simbólico, que para mi representa “patrimonio” en el sentido más literal del término, hago una llamada a todas aquellas personas o entidades que posean todo tipo de documentos relativos a mi obra (fotografías o vídeos de conciertos, de murales, de performances; archivos de loseless audio de las múltiples grabaciones de discos, textos, dibujos, lo que sea) que me lo hagan llegar por vía email (o WeTransfer en el caso de archivos de mucho peso).



En el momento en que cada uno de los materiales se publique virtualmente como parte de «El Palacio de la Memoria», se incluirá una acreditación en referencia cada persona o entidad gracias a la cual se haya podido conservar cada documento.